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Las clínicas sin fines de lucro son un lugar seguro al que recurrir para las personas indocumentadas de origen coreano sin cobertura de salud

KCS Health Center appointment coordinator Jenna Choi helps a client in Buena Park
Mindy Schauer, Orange County Register/SCNG
Personas indocumentadas y sin Seguro
USC Center for Health Journalism News Collaborative
November 18, 2019

Steve Kang señala que ha sido muy afortunado ya que no ha sufrido ninguna enfermedad en los quince años que lleva viviendo en Estados Unidos.

Este hombre de 48 años, oriundo de Corea del Sur, llegó al Sur de California en el 2002 con una visa de turista. Kang señala que se quedó en el país ya que creyó que tendría mayores oportunidades de lograr una vida mejor. No obstante, decidió permanecer como indocumentado y no ha tenido la posibilidad de tener cobertura de salud desde que llegó.

Sin embargo, en el 2017 encontró la Clínica Kheir en el Koreatown de Los Ángeles, que atiende principalmente a las personas necesitadas de la comunidad donde se ubica dicha clínica. 

Fue aquí donde Kang fue diagnosticado con prediabetes y alto nivel de colesterol, algo que nunca habría sabido si no hubiera acudido a la clínica.

“Nunca había tenido que ir a un hospital ni a un consultorio médico hasta hace dos años, cuando visité la clínica”, dice. “Simplemente no podía pagar una consulta médica”.

Kang señala que gana unos dos mil dólares al mes como empleado de una tienda que vende bebidas alcohólicas. Tanto en su caso, como en el caso de miles de otras personas indocumentadas de origen coreano en California, no hay otra alternativa que pagar por cuenta propia los costos asociados con la atención de salud, por lo tanto, estas clínicas han resultado ser una bendición.

Las personas de origen coreano representan el porcentaje más alto de inmigrantes indocumentados en la comunidad asiática de Estados Unidos, señala Tom Wong, profesor adjunto de ciencias políticas de la Universidad de California, San Diego que fue asesor de la Casa Blanca sobre la Iniciativa para personas de origen asiático y provenientes de las islas del Pacífico bajo la administración Obama.

La información sobre este grupo es escasa, pero según su investigación y un documento técnico no publicado para el estado de California, Wong calcula que en California viven unos 49,092 coreanos indocumentados. Aproximadamente el 30 por ciento de ellos no cuenta con cobertura de salud, afirma.

Logros gracias a la ley ACA

Si bien la situación continúa siendo sombría, la falta de acceso de los inmigrantes coreanos al cuidado de la salud era considerablemente peor antes de la aprobación de la ley ACA, señala Ellen Ahn, directora ejecutiva de los Servicios para la Comunidad Coreana. Se ubica en Buena Park y está a cargo de la gestión dos clínicas en la ciudad, prestando servicios a unos 3,500 pacientes, de los cuales el 60 por ciento son de origen coreano.

Previo a la ley ACA, el 90 por ciento de los pacientes que acudía a la clínica no contaba con cobertura. Ahn señala que, en la actualidad, dicho porcentaje se redujo al 20 por ciento, luego de que una gran cantidad de pacientes con residencia legal —que previamente no podía pagar por la cobertura de salud— ahora tuvo la posibilidad de inscribirse en Medi-Cal, el programa de salud del estado orientado a residentes de bajos ingresos. 

“Ahora la mayoría de nuestros pacientes cuenta con cobertura de Medi-Cal”, afirma.

Lo mismo ocurre en el Centro Kheir, el centro más grande que atiende a personas de origen coreano del país, señala su directora Erin Pak. Las cuatro clínicas y centro de cuidados diurnos para adultos prestan servicios a unas 13,000 personas y recibe más de 60,000 visitas al año, agrega.

Tanto las clínicas Kheir en Los Ángeles como las dos clínicas gestionadas por los Servicios a la Comunidad Coreana en el Condado Orange son centros de salud calificados a nivel federal. Esto significa que son proveedores de atención de la salud a nivel comunitario y reciben fondos federales para brindar atención primaria y otros servicios en zonas desfavorecidas.

Kheir incluso ofrece un servicio de transporte para adultos mayores y recientemente extendió el servicio a los pacientes indocumentados que tienen temor de usar el transporte público por miedo de sufrir redadas o ser arrestados, agrega Pak. Para los pacientes que son residentes legales, las dificultades por falta de cobertura ahora están siendo sustituidas por el temor a la norma de “carga pública” establecida por la administración Trump, señala Pak. Si se llegara a implementar dicha norma, se le podría negar la residencia permanente a los inmigrantes que reciben servicios sociales, como cupones de alimentos, apoyo económico en efectivo o vivienda pública.

Crece el temor a convertirse en ‘carga pública’

Desde que la administración Trump presentó la propuesta a comienzos de este año, varios pacientes con cobertura Medi-Cal dejaron de asistir a la clínica, señala Pak. La norma sobre la carga pública estaba prevista para entrar en rigor el 15 de octubre, aunque en este momento está siendo bloqueada por los tribunales.

“Cuando oímos hablar por primera vez sobre el concepto de carga pública, tuvimos varios pacientes que trajeron fruta y regalos para sus médicos como forma de agradecimiento y despedida”, dice. “Hay gente que cumple con los requisitos para recibir Medi-Cal pero no está inscripta, y los que actualmente reciben Medi-Cal están preguntando cómo cancelar su inscripción. Dicen que no quieren que sus nombres figuren en el sistema como personas que reciben servicios sociales. Es desgarrador”.

Para los pacientes indocumentados como Kang, la amenaza sobre posibles redadas contra los inmigrantes es siempre una posibilidad inminente, aunque Kang afirma que prefiere mantenerse positivo y vivir el momento.

“De lo que tengo que ocuparme ahora es de mi salud”, dice. “No me puedo estar preocupando por lo que pueda o no ocurrir. Solo espero lo mejor”.

Pero este grado de optimismo, señala Pak, es poco frecuente entre las personas indocumentadas, que en su mayoría reciben atención en la clínica a través del programa My Health LA del Condado Los Ángeles, que es gratis para personas y familias que no cuentan con seguro de salud, sin importar su condición migratoria. Una nueva ley estatal extenderá la cobertura Medi-Cal a los inmigrantes indocumentados menores de 26 años, aunque todas las personas mayores de esta edad continuarán sin calificar.

El temor y la desesperanza entre los miembros de la comunidad de indocumentados coreanos también ha contribuido a índices más altos de suicidio, señala Pak, que puso como ejemplo el caso de un hombre que padecía cáncer al estómago en etapa IV y decidió quitarse la vida.

Las personas indocumentadas y sin cobertura quedan especialmente descolocadas cuando reciben un diagnóstico de cáncer, señala Ahn, que agrega que, en muchos casos, el cáncer no se diagnostica ni se trata.

La clínica de Ahn en Buena Park ayuda a una mujer de 52 años que hace cuatro años fue diagnosticada con cáncer de mama, pero nunca buscó ni recibió tratamiento.

“El idioma es un obstáculo gigantesco”, dice. “No sabía a dónde recurrir ni qué hacer. No sabía a quién pedir ayuda”.

Cuando llegó a la clínica de Ahn, esta mujer, que es soltera, ya había desarrollado un cáncer en etapa IV que se había propagado a la columna. Actualmente se encuentra en quimioterapia, pero es posible que este tratamiento resulte demasiado poco y llegue demasiado tarde, agrega Ahn.

“Aunque por lo menos, ahora se siente agradecida de que alguien la está ayudando y preocupándose por ella”, dice. “Si hubiera llegado antes a nuestra clínica, podría estar curada. Es realmente muy triste”.

Volver al país de origen para recibir tratamiento

En algunos casos, las personas indocumentadas optan por regresar a Corea del Sur para recibir tratamiento, señala Karen Park, coordinadora de cuidados de la salud y facilitadora de los Servicios a la Comunidad Coreana.

“El cáncer es realmente una condena a muerte para nuestra población indocumentada”, afirma.

Park puso el ejemplo de una paciente de la clínica, una mujer indocumentada y sin cobertura de unos 70 años, que vive en el Condado Orange con sus hijos adultos.

“Los médicos le detectaron un bulto en un seno”, señala. “Llegaba a la clínica llorando todos los días. Al final decidió volver a Corea por nueve meses, obtuvo el tratamiento para combatir el cáncer y regresó”.

Park no sabe cómo logró esta mujer volver a ingresar a Estados Unidos, aunque dijo: “las personas parecen encontrar una manera”.

Algunos de los obstáculos para acceder al cuidado de la salud en esta comunidad son autoimpuestos. En la comunidad coreana, existen estigmas no solo en relación con las enfermedades mentales sino también con otras enfermedades, como el cáncer, señala Ahn.

“Incluso a nosotros se nos hace difícil abordar en esta comunidad el tema del cuidado de la salud”, afirma. “Es una combinación de miedo, vergüenza y guardar las apariencias. No quieren llamar la atención”.

La vasta mayoría de las personas indocumentadas en la comunidad coreana en el Sur de California son personas con buen nivel educativo, agrega Ahn.

“La mayoría llegó con una visa de turista, estudiante o trabajo y terminó prolongando su estadía”, dice. “Por lo tanto, como personas indocumentadas y sin cobertura, tienen mucho que perder”. 

El obstáculo del idioma ha generado otro desafío para la comunidad coreana, en particular para aquellos de mediana edad o los adultos mayores. Park afirma que ayuda a pacientes que no hacen declaraciones de impuestos porque tienen dificultad con el idioma y, por lo tanto, no tienen acceso a los beneficios de salud ofrecidos a través de Medicare o Medi-Cal.

Difundir información sobre los servicios de salud

Los medios en idioma coreano han jugado un papel clave a la hora de difundir información sobre los servicios de salud ofrecidos en ambas clínicas ubicadas en el Sur de California. Los miembros del personal de las clínicas escriben artículos en los periódicos. También contestan preguntas a través de llamadas a programas de radio, y realizan anuncios de servicio público en radio y televisión.

Kang señala que finalmente encontró la clínica Kheir gracias a un anuncio en el periódico, a pesar de vivir durante 13 años a pocas millas de la clínica.

La clave para promover más el acceso al cuidado de la salud de la comunidad es difundir información de todas las maneras que sea posible, dice Pak.

“A pesar de los desafíos y los obstáculos que han debido enfrentar, los coreanos continúan creyendo que Estados Unidos es el mejor país del mundo”, agrega Pak. “Están dispuestos a correr todo tipo de riesgos para llegar hasta aquí. Sin embargo, son una población aislada desde el punto de vista cultural y lingüístico. Y en este momento, el miedo se ha extendido.

“Todos debemos contribuir para erradicar este miedo empleando información y hechos sólidos”.

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About This Series

Este proyecto es resultado de un innovador emprendimiento periodístico —The USC Center for Health Journalism Collaborative— que incluye una variedad de medios informativos de todo el estado de California dedicados a presentar informes conjuntos sobre las personas sin seguro médico que residen en el estado. Entre los medios informativos se incluyen los periódicos de Gannett Co., McClatchy Corp., La Opinión y Southern California News Group, así como también las emisoras Capital Public Radio y Univisión.

Topics in this Series

  • Asequibilidad
  • Acceso a los cuidados
  • Ampliación de la cobertura
  • Personas indocumentadas y sin Seguro
  • Soluciones legislativas