Skip to main content.

El juego de las esperas: cuando los hospitales se niegan, ¿a quién pueden recurrir los pacientes sin cobertura para tener acceso a una cirugía?

Andrew Nixon / Capital Public Radio
Leticia makes breakfast for her sons, Angel and J.C. Martinez. (Andrew Nixon / Capital Public Radio)
Acceso a los cuidados
USC Center for Health Journalism Collaborative
May 30, 2019

Leticia no sabe en qué lugar se encuentra en la lista de espera.

Sabe que ya transcurrieron alrededor de siete meses desde que solicitó una cirugía sin costo para aliviar el dolor en la rodilla izquierda, y su médico afirma que podrían pasar otros seis meses antes de que le llegue su turno. Leticia sabe que hay otros pacientes antes que ella que tampoco pueden cubrir el costo de este procedimiento y, que como ella, dependen de médicos voluntarios para ayudarlos a volver a encarrilar sus vidas.

Esta mujer de 53 años y madre de tres hijos, que pidió mantener en reserva su nombre completo debido a su situación migratoria, tiene puestas sus esperanzas en el programa SPIRIT. Dicho programa está gestionado por Sierra Sacramento Valley Medical Society y brinda servicios a pacientes sin cobertura que necesitan realizarse una cirugía. Sus voluntarios especialistas en ortopedia ya operaron hace unos años la rodilla derecha de Leticia, que afirma que le quedó como nueva. Aunque ahora la artritis reumatoide le ha afectado la rodilla izquierda, lo que puede causarle la pérdida de equilibrio.

SPIRIT brinda servicios a personas que no pueden obtener ayuda en la sala de urgencias debido a la naturaleza de sus afecciones ya que los problemas de salud que alteran la vida no son considerados como amenazas contra la vida, o por lo menos no lo son en este momento. En todo el estado y el país, las organizaciones caritativas, los hospitales y las clínicas comunitarias trabajan en colaboración para intentar conectar a estos pacientes con los cuidados complejos que necesitan y que de otra manera serían inalcanzables. Para algunas personas, esto significa esperar meses —o incluso años— para recibir ayuda. 

Leticia consultó con SPIRIT cuando la rodilla derecha comenzó a fallarle hace unos cinco años. Al llamar al programa, se dio cuenta de que incluso las tareas más sencillas llevarían un proceso largo y tedioso.

“El dolor era insoportable”, señaló. “No podía mantenerme de pie ni siquiera durante 15 minutos para cocinar… Si tenía que dar un paso, se me descolocaba la rodilla y sentía dolor”.

Leticia debió esperar un año para realizarse el primer procedimiento. Ahora le preocupa que el dolor que siente en la rodilla izquierda pronto le impida realizar las tareas del hogar y continuar con su trabajo en el depósito.

Al igual que muchos inmigrantes indocumentados, Leticia no cumple con los requisitos para tener acceso a los planes completos de seguro de salud creados bajo la Ley de Salud Asequible. Además, como empleada que percibe el salario mínimo, no puede pagar el costo del seguro de salud ofrecido a través de su empleador. En California, 9 de 10 residentes indocumentados no tienen cobertura, en comparación con aproximadamente 1 en 10 residentes legales, según el Centro de Investigación de Políticas Públicas de UCLA. Las diversas propuestas legislativas de este año apuntan a remediar esta situación. Mientras tanto, programas como SPIRIT —con largas listas de espera— intentan cerrar esta brecha.

Existe una enorme diferencia en lo que los hospitales están dispuestos a ofrecer a pacientes sin cobertura, además de tener en cuenta que la cantidad de cuidados de salud brindados por organizaciones caritativas ha disminuido considerablemente en los últimos años. En el clima reinante, las opciones médicas de organizaciones filantrópicas, como el programa de cirugías SPIRIT de Sacramento, han adquirido cada vez más importancia.  

Fundado en 1995, el programa SPIRIT de médicos voluntarios ha llevado a cabo más de mil cirugías desde entonces, lo que representa aproximadamente unas 40 cirugías al año. SPIRIT tiene actualmente 148 personas en lista de espera que residen en los alrededores de Sacramento. Las remisiones recibidas provienen frecuentemente de las clínicas comunitarias.

SPIRIT no pregunta sobre la condición migratoria de los pacientes, aunque los mismos no pueden tener cobertura de salud y deben cumplir con cierto nivel de ingresos para poder inscribirse.

La rapidez con la que una persona puede avanzar en la lista de espera depende del tipo de cirugía que necesite, la cantidad de pacientes que deben realizarse ese mismo procedimiento y la disponibilidad de los médicos en esa especialidad. El programa SPIRIT solo realiza cirugías ambulatorias, como amigdalectomías y operaciones de cálculos renales y quistes benignos. En el formulario de evaluación del paciente se advierte que puede haber un período de espera entre tres y seis meses para recibir los servicios y, en casos de urgencia, los médicos clínicos no deberían realizar la remisión. La única opción para estos pacientes es acudir a la sala de urgencias.

No hay grandes sumas de dinero en juego, solo médicos que ofrecen su tiempo y sistemas de salud que donan el quirófano. Esta agrupación médica hace un esfuerzo considerable para reclutar médicos, contando en la actualidad con unos 95 profesionales.

Janice Emerson, encargada de programas de SPIRIT, afirma que es difícil pedir ayuda, especialmente a los médicos que ya han aceptado recibir pagos más bajos de los pacientes de Medi-Cal.

“Hacen todo lo posible por incluir a los pacientes sin cobertura de SPIRIT”, señala. “No hay muchas citas disponibles… El tiempo de espera de algunos puede ser de varios meses y los pacientes están dispuestos a esperar. No tienen otra opción”.

En ocasiones, señala Emerson, la situación del paciente se agrava mientras continúan en lista de espera, y terminan yendo a la sala de urgencias. 

Conforme a las leyes estatales, los residentes indocumentados mayores de 18 años pueden quedar excluidos de toda cobertura a excepción del “plan restringido de Medi-Cal” aunque algunos condados ofrecen más. El plan restringido de Medi-Cal solo cubre los cuidados durante el embarazo y los servicios de emergencia, lo que significa que el hospital puede cobrarle a Medi-Cal por la cirugía, que si no se realiza podría poner al paciente en riesgo inmediato. Por ejemplo, la cirugía para salvar a alguien que está sufriendo un infarto está cubierta, pero un procedimiento que podría evitar un infarto a futuro no está incluido.

Los pacientes deben navegar solos el universo escaso y confuso de los programas ofrecidos por organizaciones benéficas cuando se enfrentan a la amplia lista de procedimientos que no cumplen con los criterios para considerarse como de emergencia. Pero incluso dichos programas no cubren todo. Por ejemplo, cuando se trata de tratamientos con medicamentos costosos, como la quimioterapia, los pacientes pueden contar con pocas opciones: pagar el costo de su bolsillo, intentar encontrar una farmacéutica que cuente con un programa de descuentos para personas pobres o directamente continuar sin dicho tratamiento.

El Dr. Andrew Loehrer —cirujano oncológico de Dartmouth University que estudia el impacto de la reforma al cuidado de la salud en el acceso al tratamiento— señala que estos programas gratuitos se han vuelto cruciales, dado que los hospitales niegan servicios a los pacientes sin cobertura.

“Nuestro sistema de salud continúa siendo completamente incapaz de cubrir las necesidades de los sectores más vulnerables de la población”, afirmó. “Los pacientes a menudo deben arreglarse por sí mismos y encontrar una solución solos … No estamos creando sistemas que faciliten las cosas como se debería y así lograr que los pacientes obtengan el tratamiento necesario para salvar sus vidas”.

Cuando comenzó a sentir dolor en la rodilla, Leticia pidió ayuda a los médicos de la clínica WellSpace Health en Sacramento. Una vez que la pusieron en contacto con el programa SPIRIT, debió esperar un año a que la llamaran por teléfono. Leticia se comunicaba con frecuencia con el programa en busca de novedades.

No recibió ninguna factura durante la preparación para la cirugía, la cirugía ni la fisioterapia. Una gruesa cicatriz color violácea por encima de la rodilla le recuerda a diario su enorme agradecimiento.

“Cuando digo que el programa SPIRIT me cambió la vida, es que realmente me la cambió por completo”, afirma. “Imagínense, si no fuera por esta cirugía, no me podría mover. Probablemente tampoco podría trabajar”.

La primera vez que oyó hablar de SPIRIT fue gracias a Yesenia Barroso-Anderson, supervisora de servicios a pacientes de WellSpace, quien se ha dedicado a golpear puertas en nombre de los pacientes sin cobertura. Su motivación se origina en los años en que vio cómo sus padres inmigrantes escatimaban su atención médica debido a las dificultades para navegar el sistema médico. Afirma que ve a pacientes enfrentarse a esos mismos desafíos todos los días.

“Es díficil”, señala. “Hay obstáculos lingüísticos. Aunque los formularios están en su idioma materno, no son claros. Nos traen los formularios y los ayudamos a completar lo que necesitan. Y a veces hasta nosotros nos confundimos y llamamos a Medi-Cal y les preguntamos: ‘¿Qué significa esto?’”

Para lograr que una persona acceda a una cirugía, Barroso-Anderson debe enfrentarse a un largo proceso. Comienza llamando a los hospitales y solicitando atención de programas de caridad —un formulario para el especialista, otro para el quirófano.

Cuando eso no funciona, Barroso-Anderson envía una solicitud al programa SPIRIT. Si la organización médica no cuenta con el especialista adecuado, recurre al Condado Sacramento, que tiene conexión con otros cirujanos dispuestos a colaborar.

“A veces nos topamos contra un obstáculo, pero no nos damos por vencidos”, señala. “Buscamos otros recursos. La necesidad es muy grande. La gente no sabe a dónde ir”.

Muchos estadounidenses han manifestado preocupación por gastar dólares de fondos federales en personas que no residen legalmente en el país.

Los líderes de SPIRIT y otros programas para las personas sin cobertura señalan que ofrecer tratamiento temprano a estos pacientes evita costos más altos en la sala de urgencia más adelante.

El Dr. Jorge Enríquez fundó hace tres años un programa benéfico de cirugías en Bakersfield, después de ver cómo muchos pacientes indocumentados no recibían cuidados para sus afecciones tratables pero que afectan su vida. Al igual que SPIRIT, su programa ofrece solamente procedimientos ambulatorios, como operaciones de cataratas y quistes. Afirma que los pacientes que necesitan una operación al corazón o un trasplante “se enfrentan a graves problemas porque no pueden recurrir a nadie”.

“Nos concentramos en los pacientes que podemos resolver sus problemas, y los ayudamos a mantenerse productivos para su familia y la comunidad”, afirma Enríquez. “Realizamos muchas cirugías para la clase trabajadora”.

Su programa, llamado “Cirugía Sin Fronteras”, se basa en descuentos negociados con los hospitales y laboratorios locales. Espera contar con más médicos que se inscriban para colaborar.

“La mayoría de la gente no quiere oír hablar de esto, es incómodo pensar en estas situaciones”, dijo. “Pero al final, el dinero de nuestros contribuyentes tiene que encargarse de esta situación, no tiene solución hasta el momento y continúa creciendo”.

Para Leticia, se trata de continuar manteniendo la maquinaria andando. Llegó a Estados Unidos hace más de dos décadas y todavía se encuentra en el proceso de solicitar la ciudadanía. El menor de sus tres hijos, el único que nació en el país, se graduará de la secundaria en la primavera.

“Estoy muy agradecida y feliz”, dijo. “(Mi hijo menor) tiene mejores opciones que mis otros dos hijos; los otros dos han tenido que batallar mucho. Pero gracias a Dios, estamos bien. Estoy muy agradecida por las oportunidades que la vida y este programa nos han dado”.

Follow the USC Center for Health Journalism Collaborative series "Uncovered California" here

About This Series

Este proyecto es resultado de un innovador emprendimiento periodístico —The USC Center for Health Journalism Collaborative— que incluye una variedad de medios informativos de todo el estado de California dedicados a presentar informes conjuntos sobre las personas sin seguro médico que residen en el estado. Entre los medios informativos se incluyen los periódicos de Gannett Co., McClatchy Corp., La Opinión y Southern California News Group, así como también las emisoras Capital Public Radio y Univisión.

Topics in this Series

  • Asequibilidad
  • Acceso a los cuidados
  • Ampliación de la cobertura
  • Personas indocumentadas y sin Seguro
  • Soluciones legislativas